Si buscas recetas «instagrameables» para ganar likes, te has equivocado de sitio. Este contenido es para acabar gustándote a ti mismo… no a nadie.
Si sigues aquí, es porque intuyes que algo falla. Que vas acelerado, que comes lo primero que pillas y que, en el fondo, sabes que podrías vivir mejor si tuvieras el control. Yo he estado ahí.
Me llamo Mike Parrillas.

Me crié en un barrio de extrarradio, entre el ruido de la cafetera del bar de mi abuelo. Allí aprendí lo que ninguna escuela te enseña: que la hostelería va de servir a la gente, de una experiencia social y vital.


Mi abuelo Juan Hernández y sus clientes en el Bar Juan , casa fundada en 1956.
Imágenes tomadas en 1976


Soy cocinero de formación y de vocación. Estudié en la pública, saqué el Grado Medio en Cocina y Gastronomía y aprendí el oficio donde se aprende de verdad: en las cocinas batalleras. He currado en trincheras, he sacado servicios imposibles y sé lo que es dejarse la piel en una cocina. No vengo a darte lecciones de alta gastronomía con pinzas de oro; vengo a hablarte de cocina real.

Vengo de una familia de valores férreos. Mi padre me enseñó algo más importante que cualquier ideología: a tener criterio propio y a no agachar la cabeza. Me enseñó que ser un guerrero no es buscar pelea, es mantenerte firme en tus principios cuando todo el mundo se vende.

Pero la vida son subidas y bajadas, y en eso está la grandeza de vivirla y la oportunidad para lograr trascender. Hubo un tiempo en que perdí ese norte. El estrés, los vicios y la dejadez me pasaron factura. Me dejé llevar por la inercia y acabé fundido, sin cuidar mi alimentación, ni hacer deporte, viviendo en piloto automático y frustrado.
«Quien no puede obedecerse a sí mismo, será mandado. Esa es la naturaleza de los seres vivos.»
Friedrich Nietzsche.
La cuarentena fue mi punto de inflexión. Paré, miré a mi alrededor y tomé responsabilidad sobre algo que sabía y que estaba pasando por alto: que el sistema está diseñado para que no pienses, para que consumas, no te esfuerces, seas un siervo dócil , vivas cansado y frustrado.

Decidí recuperar el mando. Cambié el caos por orden. Cambié la desidia por disciplina. Y entendí que cocinar no es una tarea doméstica: es la herramienta más potente que tienes para ser libre.
Mi misión es simple: ENCENDER EL FUEGO DE TU CONCIENCIA.
Quiero darte las armas (técnica y organización) para que nadie decida por ti lo que metes en tu cuerpo. Recupera tu tiempo, recupera tu salud y entra en la cocina pisando fuerte.

Y te voy a decir la verdad final: Esto no va de tener abdominales, va de Despertar.
Quizá empieces en esto por ego, por verte mejor en el espejo o por gustar más. Bien, úsalo como gasolina. Pero en cuanto la disciplina entra en tu cuerpo, algo hace «clic» en tu cabeza. Dejas de ser un animal que come por instinto y te conviertes en una persona consciente que actúa por valores.
Entender que tu mente y tu cuerpo son uno es el primer despertar de la conciencia. Cocinar y cuidarte es la primera victoria real contra el sueño profundo en el que vive la masa. Si eres capaz de gobernar tu hambre, eres capaz de gobernar tu destino.
«Aquel que conquista a otros es fuerte; aquel que se conquista a sí mismo es poderoso.»
Lao – Tsé
Así que querido amigo y amiga, escucha esto…
PREPARA TU MENTE… PARA ENCONTRARNOS EN LA LÍNEA DE FRENTE
¡VAMOS A ENCENDER EL FUEGO CONTRA LA MANIPULACIÓN MENTAL!
